Una prueba deportiva está consolidada cuando da la impresión de que todo es natural y el participante cree que nada puede fallar porque siempre ha sido así. Éste es el caso de las grandes citas deportivas cuyo nombre es marca reconocible y difunden al mundo un territorio. A este plantel se ha unido hace tiempo la Extreme, con trabajo pero por méritos propios. Los participantes saben, sin mirar el calendario, cuándo deben apuntarse, conocen el mecanismo para poder participar, no dudan que por duras que sean las condiciones estarán protegidos ante caídas y que, durante dos días serán tan vecinos como cualquiera. Los 2.300 habitantes de Arguedas cuidan la prueba como si fuera un hijo, al que costó verlo nacer pero cuyo crecimiento parece que sucede sin esfuerzo, aunque no oculta el inmenso trabajo de organización que tiene detrás. En su nombre, más del 20% de la población (entre 300 y 400 personas dependiendo de los años) se vuelca en poner su esfuerzo y su tiempo al servicio de una cita que trasciende lo deportivo y es tan emblemática o relevante como cualquier cita festiva del año. En los más de 100 kilómetros que recorren los bikers se hace palpable el aplauso, el apoyo y el respaldo de los voluntarios que no dudan en conducir coches por caminos inaccesibles que ponen al servicio de los participantes, esperar durante horas en una curva para indicar el camino, bajo un toldo para ofrecer avituallamiento, recogiendo bicicletas que se han averiado en mitad de la inmensidad de Bardenas, preparando bolsas de corredores, poniendo vallas, cocinando macarrones para 3.000 personas, ayudando en las duchas o, lo que mucha gente desconoce, volviendo a recorrer el mismo día de la prueba los 100 kilómetros para que el Parque Natural quede en la misma situación en que se encontraron: Sin un botellín, un papel o una basura que pueda alterar la imagen de respetuosa con el medio ambiente que tiene la cita.

Son muchos los días de trabajo invisible que se llevan a cabo durante los meses previos a la cita que luego pasan en escasas horas, pero todo se hace sin esperar nada a cambio, más que la propia satisfacción personal de haber colaborado en la prueba y la sonrisa y el descanso de quienes dejan su energía en el camino polvoriento de Bardenas. Arguedas no sólo disfruta de la presencia de 3.000 personas, sino que son un apoyo económico muy importante para el turismo, clave para la localidad. El compromiso de los voluntarios es tal que algunos llevan colaborando desde la primera cita y han crecido con la prueba a medida que se iban sucediendo las ediciones, pasando de la más mínima ayuda señalando una dirección o llenando bolsas, a conducir un coche de la organización o una moto que acompaña a los bikers.

Cuando finaliza cada edición, los foros se llenan de agradecimientos y reconocimientos a la atención y al trabajo realizado por los voluntarios. No es extraño leer mensajes como: “quiero agradecer a la organización por todo lo que hacen y el tiempo que nos dedican, gracias a todos los voluntarios que nos ayudan en cada avituallamiento y como no, a todos los que animan desde las cunetas y especialmente a los que se quedan a animar a los del final como yo” y también de quienes no la pudieron terminar, “esta edición no pude acabar por una caída, y agradezco al guarda forestal, a la DYA, a unas enfermeras de lujo y a un cirujano fantástico su trabajo, así como a la señora que me llevo al pueblo y en general a todos”.

Más allá de la colaboración y los voluntarios, hay que destacar cómo familiares, amigos, aficionados y vecinos se reparten por el desierto bardenero para que en cada descenso, cumbre, barrando, cuneta, curva o interminable llanura se pueda encontrar el calor de un aplauso, de un grito o de una mano que pueda ayudar en una situación complicada. Su presencia hace que un manto de apoyo y ánimo lleve en volandas a los ciclistas a lo largo de todo el recorrido, mitigando el insoportable calor, el insoportable viento o haciendo que las últimas rampas que se encrespan en su llegada a la Virgen del Yugo parezcan más asequibles.

Si se ha podido llegar a las 20 ediciones que se celebrarán en este 2017 es por la conjunción perfecta de organización del CC Arguedano y de los voluntarios, unido a la pasión de todos los vecinos de Arguedas. Sin estos tres pilares ninguna de los decenas de miles de aventuras que se han vivido desde 1998 en cada una de las cuatro esquinas de las Bardenas se podían haber producido. Hoy es día de celebrarlo, reconocer el trabajo y la dedicación de tantos esforzados y disfrutar de lo conseguido: Poner a las Bardenas y a Arguedas en el mapa nacional por una prueba deportiva de calidad y en la que todo biker desea participar. Quienes forman la Extreme Bardenas no son solo los 1.500 ciclistas, son una familia de organizadores, voluntarios, vecinos, colaboradores y patrocinadores sin los cuales los primeros no podrían aventurarse en el desierto.